Elaborado por
Eladio Contreras Reyes, Economista
La Fundación Economía &
Democracia, Inc., (FUENEDEM), se complace en presentar una tercera entrega de
este artículo debidamente actualizada. La primera entrega se hizo el 30 de
enero y la segunda el 3 de abril del año 2023. Esperamos que lo disfruten y les sea útil. Esperamos sus comentarios.
https://economiaydemocracia.blogspot.com/2023/01/retos-en-la-formulacion-de-politicas.html
https://economiaydemocracia.blogspot.com/2023/04/retos-en-la-formulacion-de-politicas.html
La incidencia económica y
social de la actividad agropecuaria en la República Dominicana, es muy
significativa. Para el año 2024, el PBI agropecuario fue de casi 330 mil
millones de pesos, equivalente al 4.5% al PBI general (Subsector agrícola 3.2%
/ Ganadería, Silvicultura y Pesca 1.3%).
En términos de generación
de empleos, según el Banco Central, en las actividades agropecuarias hay
354,728 mil personas ocupadas para finales de diciembre del año 2024,
representando el 6.9% del total de empleos de la economía.
Hay que señalar que la
participación de los empleos agropecuarios dentro del total de empleos se ha
ido reduciendo en los últimos años.
En los últimos años, las
exportaciones agropecuarias han representado cerca de una quinta parte (entre
el 17% y el 21%) de las exportaciones totales dominicanas.
Las cifras relativas al
desempeño del sector agropecuario en el año 2025 son hasta ahora preliminares.
La última palabra la tendrá el Banco Central en el informe de la economía del
año 2025, pero se estima que el crecimiento interanual quedaría en el umbral del 4%, si se corresponde
con el acumulado al mes de septiembre del año 2025, situándose en cerca de 360 mil millones de pesos a precios corrientes.
Es pertinente indicar que
el nivel de desempeño del sector
agropecuario, incidirá significativamente en los niveles de vida
en los territorios rurales, que se constituyen en los principales escenarios
para la actividad agropecuaria en la República Dominicana.
Hay que señalar que,
considerando la actual estructura productiva y operativa de todas las
actividades económicas, por un lado, y la gran dotación de recursos naturales y
posición geográfica del País, por otro lado, se puede considerar que el
sector agropecuario dominicano se está explotando muy por debajo de su
potencial.
Las
autoridades agropecuarias, las organizaciones de productores agropecuarios, los gremios de profesionales agropecuarios, las
universidades, las ONGs de asistencia técnica y capacitación, los consultores, los
departamentos agropecuarios de los partidos políticos, entre otros actores del
sector, deberían tener en su agenda estratégica, la elaboración de diagnósticos
situacionales y la formulación de planes de acción que le den respuestas
eficientes a las necesidades REALES del sector.
En este breve
escrito, por razones de espacio y tiempo, vamos a referirnos a
cinco problemas que entendemos deberían ser abordados en el corto y
mediano plazo:
a. Informalidad
b. Falta
del Datos Censales Agropecuarios Actualizados y de un eficiente Registro
Nacional de Explotaciones o Unidades Productivas Agropecuarias
c. Proceso
de urbanización y despoblación de las zonas rurales
d. Envejecimiento
de los productores agropecuarios
e. Baja
proporción de préstamos agropecuarios con relación a la cartera general
Veamos:
a. Informalidad
En el estudio
denominado “Estudio descriptivo-exploratorio sobre el mercado laboral
agrícola y su necesidad de mano de obra extranjera”, de la autoría de José
Miguel Macías Hernández, con el auspicio de la Organización de las Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), de la Organización Mundial
para las Migraciones (OIM) y el Instituto Nacional de Migración de la República
Dominicana (INMRD), se recoge una serie de informaciones que de una forma u
otra, caracterizan la situación de la informalidad en el sector agropecuario,
en las vertientes de la unidad productiva agropecuaria y de la relación laboral
que de ellas se deriva.
Según lo recogido
en el referido estudio, solamente el 7% de las unidades productivas
consultadas, declaró estar registrada formalmente, y un 14% de las unidades
productivas indicó pertenecer a una cooperativa.
En las
entrevistas a las unidades productivas, se determinó que el 99% de las
contrataciones laborales se hacían de manera verbal e informal, es decir, que
aún las unidades productivas formalizadas, hacen sus contrataciones laborales
bajo un esquema informal.
La informalidad
a la que nos referimos es que esas unidades productivas hacen sus operaciones
al margen, total o parcialmente, de las normativas tributarias,
Dirección General de Impuestos Internos-DGII, de la seguridad social, Tesorería
de la Seguridad Social-TSS, y laborales, del Ministerio de Trabajo-MT. Según el
estudio, bajo esas condiciones opera el 93% de las unidades productivas
agrícola.
En esta parte es
bueno señalar que hay varios factores que, históricamente, han generado que, en
la República Dominicana, tanto las empresas como los empleados, sientan
algún nivel de reticencia o rechazo, a la formalización. Pero, para hacer honor
a la verdad, esto será tema para otros estudios o artículos.
b. Falta
del Datos Censales Agropecuarios Actualizados y de un eficiente Registro
Nacional
Otro gran problema
que se verifica en el sector agropecuario, es la carencia de datos censales
actualizados y de un eficiente Registro Nacional de Explotaciones o Unidades
Productivas Agropecuarias en la República Dominicana.
La falta de
estadísticas y registros confiables y oportunos, es como un avión volar sin
instrumentos...
Pero primero un
poco de historia.
El último censo nacional
agropecuario que se realizó en el país fue en el año 1982, es decir, durante 33
años, hasta el año 2015, el año del Precenso Nacional Agropecuario, la
República Dominicana no contaba con información actualizada sobre el sector
agropecuario.
El Precenso Nacional
Agropecuario fue realizado bajo la Dirección Ejecutiva compartida entre
el Ministerio de Agricultura y la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE); la
dirección técnica de la Oficina Nacional de
Estadísticas (ONE), y el auspicio de la Unión Europea en la República
Dominicana y la FAO.
El objetivo general
del Precenso era “obtener información sobre la localización de
las unidades productivas y de los productores agropecuarios, con el propósito
de elaborar un marco de lista de productores y parcelas, fincas o conucos
agropecuarios, que a su vez permita conocer a grandes rasgos, cómo están
distribuidas en el territorio nacional y algunas de sus características
básicas.”
Los objetivos
específicos estaban referidos a “1) Generar el marco censal
que servirá de base para la organización del empadronamiento del VIII Censo
Nacional Agropecuario; 2) Obtener la base para la demarcación de las áreas de
trabajo censales a ser utilizadas en el levantamiento del VIII Censo Nacional
Agropecuario; 3) Conformar las comisiones municipales censales que servirán de
apoyo a la realización del censo en todo el territorio nacional; 4) Elaborar un
documento básico de difusión de resultados, que contribuyan a un mejor
conocimiento y sensibilización de los actores del sector agropecuario acerca de
la importancia y necesidad del VIII Censo Nacional Agropecuario.”
Atendiendo los resultados
del levantamiento del Precenso Nacional Agropecuario 2015, se determinó, que,
en República Dominicana, al momento del levantamiento,
habían 319,676 unidades productivas agropecuarias.
A nivel regional, la mayor
concentración de unidades productivas agropecuarias se encuentra en Valdesia,
donde existe un total de 49,909, lo cual representa el 15.6% del universo
agropecuario nacional.
En segundo lugar, le sigue
el Cibao Norte y Cibao Nordeste con alrededor de 13.7% cada
una, El Valle y el Cibao
Sur, con 11.3% y 11.2%, respectivamente.
Las regiones Cibao Noroeste
e Higuamo, cada una de las cuales con alrededor del 10% de las unidades
agropecuarias existentes en el país.
La Región Enriquillo agrupa
un 7.7% de las unidades productivas, en tanto que, las regiones con menor
concentración de unidades productivas son: Yuma y Ozama1 , con un 4.1% y 3.1%,
respectivamente.
Hay que dejar claramente
establecido que todas esas informaciones contenidas en el Precenso Nacional
Agropecuario del año 2015, cada dia que pasa van perdiendo
importancia. El precenso fue una fotografía de las fechas de
levantamiento de las informaciones, que fueron capturadas, entre los
días del 19 de agosto al 24 de septiembre del año 2015, es decir, hace ya
siete (7) años y cuatro (4) que a nivel general, no se cuenta con estadísticas
generales actualizadas de las explotaciones agropecuarias en la República
Dominicana.
La Ley No. 5096 Sobre
Estadísticas y Censos Nacionales, en su artículo No 19, establece “Los
censos nacionales se levantaran en las siguientes fechas: el de Población y el
Agropecuario, en 1960, y cada diez años a contar de 1960….”
En algunos documentos y
recomendaciones oficiales, la FAO, tratando diversas consideraciones
metodológicas para la realización de censos agropecuarios, sugiere hacerlos en
años que terminen en cero (0), para que, obedeciendo a la práctica
internacional, pudiera haber mejores elementos de comparación entre los
distintos países.
Como se podrá apreciar, sin
importar las razones, los distintos gobiernos que se han sucedido desde el año
1982 hasta la fecha, no han cumplido con lo establecido en la Ley 5096 ni con
las recomendaciones de la FAO, principal organismo internacional en materia de
alimentación y agricultura.
En la Fundación
Economía & Democracia, Inc., creemos que, ante la falta de los
datos censales agropecuarios nacionales desde el año 1982 y, como el
Precenso Nacional Agropecuario fue en el año 2015, seria altamente beneficioso
para el país, llegar a un gran acuerdo nacional, para programar el
Censo Nacional Agropecuario para el año 2025.
Esa propuesta, las
organizaciones de productores agropecuarios, se la pueden presentar a los
distintos partidos y organizaciones políticas, especialmente a los candidatos
presidenciales para el año 2024, para que ellos, en caso de ganar la
presidencia de la República, se comprometan ante el país, de darle todo el
apoyo financiero y logístico para su adecuada realización.
Falta de un
eficiente Registro Nacional de Explotaciones o Unidades Productivas
Agropecuarias.-
Las autoridades
agropecuarias de los últimos diez (10) años, han realizado algunos esfuerzos
por disponer de un registro nacional de unidades productivas o de productores.
Dicho registro es clave, ya
que, entre otros objetivos, permite disponer de estadísticas que son claves
para conocer el funcionamiento de las explotaciones agropecuarias y poder
contar con elementos para evaluar los factores relativos a la pobreza, la
seguridad alimentaria y la sostenibilidad del desarrollo en el sector
agropecuario y en la zona rural de la República Dominicana.
Para promover la
inscripción voluntaria en el registro de productores, creemos pertinente que se
pondere, la obligatoriedad de estar en ese registro nacional de
explotaciones o de productores agropecuarios para poder recibir los distintos
apoyos y facilidades gratuitas o a precios subvencionados, que otorgan las
distintas dependencias del Gabinete Agropecuario Público en la República
Dominicana.
El registro de
productores, a diferencia de los datos censales o de encuestas, es
un instrumento de gestión vivo y dinámico, pues estaría siendo
actualizado día a día con los datos de los productores que se inscriben o se
dan de baja del mismo, y también reflejando los cambios que se generan a lo
interno de las explotaciones agropecuarias, entre otros.
Con los datos recogidos en
el registro nacional, las autoridades agropecuarias tendrían la oportunidad de
poder planificar y estimar algunas variables, que, en la actualidad, ante la
falta de informaciones actualizadas y confiables, a veces generan fuertes
desequilibrios de oferta y demanda de productos agropecuarios, que se traducen
en fuertes alzas o bajas de precios, que terminan afectando a los productores
y/o los consumidores.
c. Proceso de urbanización y despoblación
de las zonas rurales
En la República
Dominicana, obedeciendo a un fenómeno que se ha producido en prácticamente todo
el mundo, las zonas urbanas han ido adquiriendo paulatinamente más importancia
en cuanto a tamaño poblacional se refiere, y también, en algunos casos, en
cuanto a espacio geográfico. Veamos:
|
AÑO |
POBLACION URBANA |
POBLACION RURAL |
|
1960 |
30% |
70% |
|
1980 |
51% |
49% |
|
2000 |
62% |
38% |
|
2020 |
81% |
19% |
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos de la Oficina Nacional de Estadísticas
(ONE).
Para el año 1960, la
población urbana constituía el 30% de la población total. Para el año 1980,
representaba el 51%. Para el año 2000, las zonas urbanas del país albergaban el
62% de la población dominicana.
En el año 2020, cuatro de cada
cinco dominicanos, 81%, vivían en las zonas urbanas.
Desde el punto de vista
demográfico, los patrones de migración interna y el crecimiento de las ciudades
están altamente correlacionados. Los habitantes de las zonas rurales, por
razones de conveniencia socioeconómica generalmente, tienden a migrar a las
zonas urbanas (buscando en mayor medida mayor y mejor calidad de los servicios
básicos, oportunidades económicas, entre otros).
La Ley 1-12, de la Estrategia
Nacional de Desarrollo (END), que es el principal instrumento de planificación
integral de la República Dominicana, reconoce la gravedad de la situación
imperante en la zona rural.
Es por ello que, en el objetivo
específico 2.4.2, literalmente se establece lo siguiente: “Reducir
la disparidad urbano-rural e interregional en el acceso a servicios y
oportunidades económicas, mediante la promoción de un desarrollo territorial
ordenado e inclusivo.”
Para el logro de ese objetivo
específico, la END establece varias líneas de acción. A continuación,
presentamos las líneas de acción que intentan promover el desarrollo rural.
|
NO |
LÍNEA DE ACCIÓN |
|
2.4.2.1 |
Desarrollar asentamientos
rurales concentrados, con fines de hacer más eficiente la provisión y acceso
a los servicios públicos básicos y la gestión de riesgos.” |
|
2.4.2.2 |
Aumentar el gasto social
en educación, salud y servicios comunitarios en las zonas rurales, así como
las inversiones en infraestructura productiva y aquellas que faciliten la
integración urbano-rural y regional. |
|
2.4.2.3 |
Fomentar en la zona rural
actividades productivas no agropecuarias que complementen y diversifiquen las
fuentes de ingreso familiar, tales como las vinculadas al agro-ecoturismo,
los sistemas de pago por servicios ambientales y mantenimiento de
infraestructuras, entre otras. |
|
2.4.2.8 |
Propiciar la
densificación ordenada de los grandes centros urbanos para posibilitar mayor
eficiencia en el uso del suelo y la eficaz cobertura de los servicios públicos. |
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos del Ministerio de Economía,
Planificación y Desarrollo (MEPYD)
Otro factor que, técnica
y políticamente, “ha incrementado” la población y/o
el espacio urbano, ha sido la creación de nuevas divisiones político-administrativas.
Entre los años 2002 y 2010, 161 secciones, que por definición correspondían a
contextos rurales, pasaron a ser distritos municipales.
Esa reclasificación
de los espacios geográficos generó que, una parte de la población residente en
esos espacios geográficos, que era rural en el año 2002, para el año 2020 se
considerara urbana.
Es decir, la definición
vigente de lo rural, excluye territorios con características rurales, pero que,
por ser clasificados como cabeceras de municipios, son definidos como urbanos,
en tanto que, territorios con características urbanas, son catalogados como
rurales por no ser cabeceras de municipios o distritos municipales.
d.
Envejecimiento de los
productores agropecuarios
El tema del
envejecimiento de los productores agropecuarios y de los moradores de la zona
rural, es un problema que se ha venido observando desde hace mucho tiempo,
tanto en la Republica Dominicana, como también en los países donde los procesos
de urbanización no han sido resultado de exhaustivos procesos de planificación.
Estudios
socioeconómicos recientes sobre el perfil de los productores agropecuarios de
algunos cultivos o productos específicos, indican que la edad promedio anda
entre los 63 y 66 años de edad.
Esos mismos
estudios dan cuenta de que si bien es cierto de que hay miembros del núcleo
familiar involucrados en los trabajos de las unidades productivas familiares,
los más jóvenes no se sienten motivados a continuar con la unidad productiva
agropecuaria, por razones diversas, donde se destacan, como factores desmotivadores:
· la
baja e incierta rentabilidad de las actividades agropecuarias
· deficientes
apoyos técnicos y/o financieros del Gobierno o de organismos de cooperación
· limitaciones
en financiamientos para la producción agropecuaria
La Ley 1-12, de la Estrategia
Nacional de Desarrollo (END), que es el principal instrumento de planificación
integral de la República Dominicana, reconoce la gravedad de la situación
imperante en la zona rural.
Es por ello que, en el objetivo
específico 2.4.2, literalmente se establece lo siguiente: “Reducir
la disparidad urbano-rural e interregional en el acceso a servicios y
oportunidades económicas, mediante la promoción de un desarrollo territorial
ordenado e inclusivo.”
Para el logro de ese objetivo
específico, la END establece varias líneas de acción. A
continuación, presentamos la línea de acción que intenta promover el relevo
generacional.
|
NO |
LÍNEA DE ACCIÓN |
|
2.4.2.7 |
Asegurar la debida
coordinación y articulación en la ejecución de las políticas públicas que
propicien condiciones favorables para el relevo generacional en el campo y la
revalorización de la vida rural. |
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos del Ministerio de Economía, Planificación
y Desarrollo (MEPYD)
e. Baja
proporción de préstamos agropecuarios con relación a la cartera general
Cartera de Créditos
Agropecuarios y Cartera General del Sistema Financiero
|
PRÉSTAMOS POR DESTINO |
2012 |
2013 |
2014 |
2015 |
|
SECTOR PRIVADO |
$512,938.40 |
$591,069.00 |
$705,490.40 |
$794,752.40 |
|
AGROPECUARIA |
$26,496.50 |
$31,490.90 |
$34,436.50 |
$31,752.70 |
|
% AGROPECUARIA/PRESTAMOS SECTOR PRIVADO |
5.17% |
5.33% |
4.88% |
4.00% |
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos del Banco Central
|
PRÉSTAMOS POR DESTINO |
2016 |
2017 |
2018 |
2019 |
2020 |
|
SECTOR PRIVADO |
$889,546 |
$977,507 |
$1,090,052 |
$1,217,741 |
$1,342,696 |
|
AGROPECUARIA |
$30,243 |
$35,696 |
$38,659 |
$42,153 |
$43,846 |
|
% AGROPECUARIA/PRESTAMOS SECTOR PRIVADO |
3.40% |
3.65% |
3.55% |
3.46% |
3.27% |
Elaborado por la Fundación Economía & Democracia, Inc., con datos
del Banco Central
|
PRÉSTAMOS POR DESTINO |
2021 |
2022 |
2023 |
2024 |
PROMEDIO |
|
SECTOR PRIVADO |
$1,507,111 |
$1,756,409 |
$2,012,243 |
$2,283,961 |
$1,206,270 |
|
AGROPECUARIA |
$51,133 |
$64,012 |
$64,117 |
$64,693 |
$42,979 |
|
% AGROPECUARIA/PRESTAMOS SECTOR PRIVADO |
3.39% |
3.64% |
3.19% |
2.83% |
3.83% |
Elaborado por la Fundación Economía & Democracia, Inc., con datos
del Banco Central
Tal como se puede apreciar
en la tabla, entre el año 2012 y el 2024, la cartera general promedio al sector
privado del sistema financiero fue de $1,206,270 millones
de pesos, mientras la cartera de préstamos agropecuarios fue de 43 mil millones
de pesos, representado en promedio el 3.83% de la cartera del sector privado del
sistema financiero dominicano.
En el año 2012, la cartera
agropecuaria representó el 5.17% de los préstamos al sector privado. La mayor
proporción, en el periodo bajo estudio, fue en el año 2013, cuando alcanzó el
5.33%. En los próximos tres años siguió una tendencia a la baja, llegando a
representar el 3.40% en el año 2016.
En el año 2017 tuvo un
ligero repunte, al llegar a 3.65%. En los próximos tres años volvió a observar
una tendencia a la baja, descendiendo hasta 3.27% en el año 2020. En el año
2022 tuvo un ligero repunte, alcanzando 3.64%.
En los años 2023 y 2024
volvió a mostrar una tendencia decreciente al promediar 3.19% y 2.83%,
respectivamente.
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos del Banco Central
Ese descenso en la
importancia de la cartera de préstamos agropecuarios con relación al total
prestado, ha tenido casi el mismo comportamiento que ha ido teniendo la
importancia del PIB agropecuario con relación al PIB total.
|
AÑO |
IMPORTANCIA DEL PIB AGROPECUARIO |
|
2012 |
5.3% |
|
2013 |
5.0% |
|
2014 |
5.3% |
|
2015 |
5.8% |
|
2016 |
5.2% |
|
2017 |
5.3% |
|
2018 |
4.9% |
|
2019 |
5.3% |
|
2020 |
5.6% |
|
2021 |
5.7% |
|
2022 |
5.8% |
|
2023 |
6.4% |
|
2024 |
4.5% |
|
PROMEDIO |
5.4% |
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos del Banco Central
En esta parte hay que hacer
una aclaración técnica. Para la ponderación de los sectores económicos en las
cuentas nacionales en la estimación del PIB, el sector agropecuario ha visto
disminuir su importancia relativa.
|
AÑO BASE |
PIB AGROPECUARIO/PIB TOTAL |
|
1970 |
23.30% |
|
1991 |
12.40% |
|
2007 |
6.50% |
|
2018 |
4.5% |
Elaborado por la Fundación
Economía & Democracia, Inc., con datos del Banco Central
· Cuando
se elaboró la matriz de las cuentas nacionales en cuanto la estructura
sectorial del Producto Interno Bruto (PIB), para las estimaciones que tomaban
como año base el 1970, el peso del sector agropecuario se situaba en 23.2%.
· Para
la ponderación con año base el 1991, disminuyó a 12.4%.
· Cuando
se hizo el cambio al año base 2007, el aporte del sector agropecuario disminuyó
a 6.5%
· Al
momento del hacer el cambio del año base 2007 al año 2018, el peso del sector
agropecuario del año en curso, el 2024, fue de 4.5%.
Hay que precisar que esa
reducción del sector agropecuario ha sido consecuencia de que los sectores
industriales y servicios han aumentado su participación en el PIB. Es importante decir que esa pérdida de importancia relativa del sector agropecuario es
normal, en la medida en que los sectores económicos secundarios y terciarios se
han ido fortaleciendo.
Generalmente, esos cambios
estructurales en todos los ámbitos de la vida en sociedad, se producen, casi
siempre, obedeciendo a políticas públicas orientadas a esos fines, o pura y
simplemente, bajo la influencia de la mano grande y mágica del mercado.
En lo que respecta al
sector agropecuario, que desarrolla sus operaciones en más de un 90% en
territorios rurales o en urbanos recientes, su accionar se hace en medio de
grandes limitaciones estructurales que acentúan y manifiestan las grandes
disparidades con otras actividades económicas y en la zona rural, que se
expresa básicamente con los altos niveles de pobreza, que prácticamente dobla
los niveles nacionales.
En la República Dominicana
la pobreza multidimensional en zonas rurales afecta al 37% de las personas
frente, al 19.5 % en áreas urbanas, lo que pone de manifiesto la problemática
del sesgo urbano en la estrategia de combate a la pobreza.
Conclusiones
Como se ha podido apreciar
a todo lo largo de las dos entregas de este artículo, el sector agropecuario y
la zona rural de la República Dominicana, han sido afectados por varios
factores o situaciones que han limitado su accionar y niveles de desarrollo.
1. El alto
nivel de informalidad se expresa en que, el 93% de las unidades
productivas agropecuarias hacen sus operaciones al margen, total o
parcialmente, de las normativas tributarias, de la seguridad social y
laborales, lo que se traduce a que solamente el 7% de las unidades productivas
operan cumpliendo las normativas antes indicadas.
2. El sector
agropecuario carece de datos censales actualizados desde hace
40 años (último censo agropecuario fue en el año 1982) y no
dispone de un eficiente registro nacional de explotaciones agropecuarias y de
productores, elementos vitales para la elaboración de diagnósticos
objetivos sobre la realidad agropecuaria, desde la unidad básica, la finca, y
poder formular políticas públicas que pudieran impactar positivamente en el
sector agropecuario y en la zona rural.
3. Las autoridades
agropecuarias de los últimos años, han realizado algunos esfuerzos por disponer
de un registro nacional de unidades productivas o de productores.
Pero a la luz del número de productores y/o unidades inscritas, aparentemente
los productores no le tienen una alta valoración ni entienden la necesidad de
estar en el mismo.
4. En los
últimos sesenta años, del año 1960 al 2020, la matriz de la población
dominicana, de urbana y rural, ha tenido un cambio radical: de una
población urbana de un 30% y 70% rural en el 1960, ha pasado a un 81% urbana y
19% rural, en el año 2020. Las razones de esos cambios son de carácter
socioeconómico: el ser humano tiene por objetivo de vida la mejora
permanente de sus niveles de bienestar. En la zona rural, por razones
estructurales básicamente, hay deficiencias en todos los órdenes, comenzando
por los servicios públicos (salud, educación, vías de acceso, electricidad,
internet, etc.), y razones también de deficiencias en servicios de apoyo a las
actividades productivas (financiamiento, seguros, comercialización, etc.).
5. La
importancia de la cartera de préstamos agropecuarios con relación al total
prestado al sector privado, ha tenido un descenso marcado en los últimos años,
evolucionando de forma muy parecida al comportamiento que ha verificado el PIB
agropecuario con relación al PIB total. Esa situación refleja, entre otras
cosas, que: a) que los productores agropecuarios no están recibiendo de
las entidades financieras formales los recursos necesarios para producir las
transformaciones para aumentar su productividad y rentabilidad; b) están
recibiendo los recursos financieros de fuentes con altos costos relativos; o c)
no están recibiendo recursos de ninguna fuente y por tanto no están haciendo
las inversiones necesarias para transformar su actual situación productiva.
Recomendaciones
1. El país
debe abocarse a implementar una estrategia nacional de formalización de
productores agropecuarios que realmente sea efectiva, en el sentido de
que los productores agropecuarios, al hacer un análisis costo/beneficio
sencillo, entiendan que es conveniente la formalización, por los beneficios que
se derivan de ella, que se traducen en una serie de servicios de apoyo a los
productores agropecuarios, como son, entre otros, créditos, asistencia técnica,
precios de sustentación, capacitación y comercialización. Es
conveniente que, en el diseño de los instrumentos de apoyo a los productores
agropecuarios, se tenga por objetivo la promoción social y económica de los
mismos, es decir, que, en la medida en que ellos se hagan más eficientes en sus
actividades productivas, tendrán mayores ingresos y podrían mejorar sus niveles
de vida.
2. Fortalecer el Registro de Productores y/o de Unidades Productivas Agropecuarias que administra el Ministerio de Agricultura. Recomendamos que un requisito para poder ingresar al Registro de Productores, es estar inscrito en el Registro Nacional de Contribuyente (RNC) como persona física o jurídica, y hacer sus declaraciones impositivas bajo cualquiera de las distintas modalidades y en la Tesorería de la Seguridad Social, si tuvieran empleos debidamente formalizados. Para que los productores agropecuarios se sientan estimulados a registrarse, desde el Gobierno Dominicano, debería ser a través del Registro de Productores, que se canalicen todos los incentivos y apoyos a los productores, tratando, en lo posible, a equiparar esos apoyos a los mismos que reciben los productores agropecuarios de Sur y Centro América, y por qué no, los agricultores estadounidenses. En esta parte es justo reconocer que, desde mediados del año 2024, con un financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Ministerio de Agricultura está elaborando un registro nacional de productores agropecuarios a nivel nacional.
3. Se hace
impostergable la realización del Censo Nacional Agropecuario, con
el objetivo de recolectar datos sobre la estructura de las explotaciones
agropecuarias, especialmente de las pequeñas unidades productivas. A partir de
determinar la ponderación por producto agropecuario, se establecería la matriz
productiva agropecuaria, que sería vital para establecer un programa de
encuestas agropecuarias continuas, que a su vez serían de gran ayuda para
mejorar y fortalecer las estadísticas agropecuarias.
4.
El agresivo y para nada planificado proceso de despoblación de los
territorios rurales, emigrando a zonas urbanas, se ha llevado a cabo
violando los preceptos más elementales de ordenamiento territorial y/o planificación urbana. La
pobreza castiga con más dureza al residente en los territorios rurales. La
gente va a los entornos urbanos en busca de mejorar sus niveles de vida: es
decir, la gente le huye a la pobreza. Es por ello que lo recomendable es
implementar estrategias de Desarrollo Rural, bajo el entendido de que no
solamente se hace referencia a aspectos puramente económicos, sino que, también
reconoce los graves problemas de desigualdad e inequidad estructurales en contra
de los residentes rurales. Entonces, las estrategias de desarrollo rurales que
pudieran ser exitosas, son las que reconocen esos niveles inequitativos en los
territorios rurales, por lo que deben implementarse estrategias inclusivas a
los residentes de los territorios rurales. La despoblación rural termina en los
cinturones de miseria en los territorios urbanos, que, entre otros resultados,
deterioran y desbordan la capacidad de los servicios básicos en las zonas
urbanas, por un lado, y crea graves decepciones en las expectativas
socioeconómicas de los nuevos residentes sin las debidas capacidades
profesionales y/o laborales, impactando en mayor o menor medida en los niveles
de criminalidad y en la estabilidad social en los territorios urbanos.
5. La transformación
efectiva del sector agropecuario y los territorios rurales solamente se puede
hacer con recursos financieros que puedan generar cambios significativos en los
niveles de rendimiento de las actividades productivas. La relativa baja
proporción de los préstamos agropecuarios dan a entender que, aun sumado los
recursos que aportan el Banco Agrícola de la República Dominicana, el Fondo
Especial para el Desarrollo Económico (FEDA), el Bando de Desarrollo de las
Exportaciones (BANDEX), Otras Entidades Financieras Oficiales, y la Banca
Privada, el sector agropecuario NO ESTA RECIBIENDO LOS RECURSOS FINANCIEROS
NECESARIOS PARA AUMENTAR SU COMPETITIVIDAD Y RENTABILIDAD. Es necesario aclarar
que la banca privada no incursiona masivamente en el financiamiento
agropecuario no porque no quiera o no le guste. Lo que sucede es que, en el
sector financiero nacional no existen los instrumentos financieros necesarios
de gestión efectivas de riesgo crediticio, ni tampoco hay instrumentos de
cobertura de pagos totales o parciales de intereses. Nos estamos
refiriendo a la puesta en operación de fondos de garantía de créditos y/o
fondos de copago de intereses. ESTA PARTE AMERITA EL DISEÑO DE
INSTRUMENTOS QUE FOMENTEN LA INCLUSION FINANCIERA de los productores
agropecuarios y/o los residentes en los territorios rurales.
Como se habrá podido
apreciar a lo largo y ancho de este documento, para todos los retos o desafíos
que hemos presentado, existen normativas legales y en
algunos casos hasta estrategias nacionales para eliminar y/o reducir
esos problemas.
Entonces, hay que concluir
que, independientemente de los problemas presupuestarios que pudiera haber,
evidentemente ha habido graves problemas de diseños de los instrumentos de
políticas y la deficiencia histórica de la institucionalidad en el cumplimiento
de las normativas legales en la República Dominicana, y se da en mayor medida
cuando no hay ningún régimen de consecuencias para los funcionarios
responsables de los incumplimientos.
En la implementación de
políticas públicas, suele suceder lo que se denomina brecha de
implementación, es decir, la falta de articulación en la relación
entre lo que se decide, la política, y lo que efectivamente
sucede, la implementación, y, como consecuencia, los
resultados, el impacto, que se alcanzan.
La realidad
nacional convoca a la reflexión y al análisis de los factores que limitan la
implementación exitosa de ciertas políticas públicas, donde, entendemos,
que los factores más importantes en el diseño y concepción de los instrumentos
de políticas, son, entre otros, por un lado, la identificación y
dimensionamiento correcto del problema a resolver, y, por otro lado, determinar,
si se cuenta con los recursos financieros, humanos y tecnológicos para su
adecuada implementación.
El autor es economista, con
altos estudios en administración financiera, formulación y evaluación de
políticas públicas, planes, programas y proyectos de desarrollo agropecuario,
rural, industrial y pymes. En su historial en el sector público se recoge que
fue Asesor de Políticas Públicas Agropecuarias y también Viceministro
Administrativo y Financiero del Ministerio de Agricultura. Actualmente es el
Director Ejecutivo (Honorífico) de la Fundación Economía & Democracia,
Inc., (FUENEDEM)

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